¿Porqué maestroalarife?

AlarifeDecidido a introducirme en las redes sociales, mi primer escollo ha sido poner nombre a mi blog.

El Alarife (Del ár. hisp. al‘aríf, y este del ár. clás. ‘arīf ‘experto’), destaco desde la edad media, como gremio muy influyente en las obras de edificación.

Poco se ha estudiado y reflexionado sobre los distintos gremios de la construcción, así como de sus competencias. D. Rafael Cómez Ramos, catedrático de Hª del Arte en la Universidad de Sevilla, en su libro, “los Constructores de la España Medieval”, realiza un exhaustivo estudio sobre la organización gremial.

Durante la Edad Media en España, se inicia la organización de los oficios de la edificación en gremios, jerarquizando a sus integrantes: aprendices, oficiales, maestros, no sin olvidar en la mayoría de los casos a los “veedores”.

Los integrantes más eruditos del gremio “los maestros y veedores”, escribían las normas y estatutos (ordenanzas), que debían ser aprobadas por la autoridad real y por el Cabildo de su ciudad o villa.

El gremio más antiguo que se conoce en España, es el de canteros y albañiles que se establece en Barcelona en el año 1211.

La aparición de gremios, no se da de forma homogénea, pues se conoce que este tipo de corporaciones era favorecida en el SXV por los reinos de Aragón, mientras que en el de Castilla eran prohibidos.

Han sido escasos los estudios sobre la organización gremial de los oficios vinculados a la construcción en España, lo que sí se sabe, es que los gremios no constituyen una estructura estática, pues están en continua transformación cuya organización y funcionasvarias de una región o ciudad a otra.

alarifes[1]Los gremios estaban conformados en función del conocimiento que se tuviera del oficio. Los que querían iniciarse en los secretos de la Albañilería, ingresaban en el gremio en calidad “de aprendiz”, realizándose generalmente contrato entre el aspirante y el maestro, ante notario. El maestro se comprometía a enseñarle el oficio, “tanto de traza como de obra”. El tiempo de enseñanza dependía de las ordenanzas y podemos señalar como ejemplo que las de Granada eran de 4 años “para obra prima”, 3 para “obra llana” y 2 para “obra tosca”. Una vez que el periodo de aprendizaje había concluido y el maestro consideraba que el alumno estaba preparado, se registraba al aprendiz en el libro de “oficiales”, con lo que alcanzaba el segundo grado en la jerarquía gremial.

El oficial gozaba de libertad para ofrecer su trabajo y generalmente contratarse con su maestro. Era un trabajador asalariado bajo la dirección del maestro que no podía tener aprendices a su cargo para enseñarles, ni establecerse en un taller propio hasta no tener la consideración de maestro.

El oficial debía perfeccionarse en el arte de la construcción y permanecer al menos 3 años en esa categoría para poder ascender a maestro. Muchos de ellos siempre permanecieron en este grado de oficio, bien por no superar el examen o por no contar con dinero suficiente para efectuarlo. Por estas razones, el gremio fue volviéndose elitista, pues la dirección y el acaparamiento de las obras estaban en manos de pocos maestros.

Para realizar el examen de maestro, el oficial debía pagar el impuesto “Media Anata” y las cuotas por los derechos de examen considerablemente elevadas. Se efectuaba ante las autoridades del gremio-alarifes o veedores- y del Cabildo de la ciudad o villa. Constaba de dos partes una teórica en la que se preguntaba sobre los conocimientos en el oficio, que tenían que demostrar mediante cálculos, dibujos o problemas, y una parte práctica que se llevaba a cabo en la obra. Una vez aprobado el examen, al nuevo maestro se le daba la Carta de Examen necesaria para el desarrollo de su oficio.

“El maestro” ocupaba el mayor grado en el gremio y estaba facultado para poner su propio taller, recibir aprendices, hacer convenio de trabajo con oficiales, contratar obras y dirigirlas, tener voto para la elección de veedores y aspirar a cargos directivos.
La máxima autoridad del gremio la constituían los veedores, que eran elegidos por los maestros y confirmados por el Cabildo. Generalmente eran los maestros más hábiles. Su función era el cumplimiento de las ordenanzas, vigilar e inspeccionar el trabajo, ver que se cumplieran los contratos entre aprendices y maestros, y examinar a los aspirantes a la maestría.

En España no todos los oficios relacionados con la construcción, estuvieron regidos por gremios. En ocasiones las funciones de carpinteros, canteros, albañiles, arquitectos, alarifes, aparejadores, maestros de obras, maestros mayores y tracistas no estaban bien definidos.

Los maestros canteros podían llegar a ser maestros de obras, pudiendo ser o no autores del proyecto de fábrica. Casi siempre trabajaban en cuadrillas itinerantes, en las que los aprendices y oficiales iban bajo las órdenes de un maestro cantero que era contratista de las obras.

Los maestros de obra eran los que se encargaban de la ejecución material de la fábrica arquitectónica, teniendo a su cargo a los diversos maestros de oficios. Veían la calidad del trabajo y laboraban basándose en una traza dada por el maestro mayor o arquitecto.
A “los Alarifes” se les menciona en alguna de la Ordenanzas de albañilería, como las de Sevilla, eran designados por el Cabildo a propuesta del gremio. En las de Granada y Málaga cumplieron con las funciones de veedores de otros gremios debiendo ser maestros examinados de los “primo”, es decir, de todo el arte de la albañilería. El alarife sabía de geometría, era perito, tasaba y juzgaba pleitos.

Algunos autores consideran al alarife en España como el maestro de obras, tenía especialización superior al del maestro albañil y dominaba los oficios de albañilería, cantería y tareas afines a la construcción.

El maestro mayor, era cargo público y oficial. Sus labores eran trazar y supervisar el trabajo “asumía la dirección sobre el terreno de la obra”. El aparejador , el segundo en orden jerárquico después del maestro mayor, significaba en el SXVI, “el que después del maestro arquitecto dirige la fábrica, reparte los trabajos de las plantillan, recibe los materiales y en suma lo manda y dirige todo bajo la orden del maestro. Casi siempre era maestro cantero, elegido por el cliente o por el maestro mayor. Era responsable junto con ellos de, contratar y despedir oficiales, organizar a los obreros, calculaba gastos y a veces se hacía cargo de la compra del material o por lo menos revisaba que fuera de buena calidad.

El primer antecedente de ‘oposiciones’ de aparejadores, data de abril de 1620 dónde Francisco de Potes, fue seleccionado por un Tribunal para ocupar la plaza de aparejador de las obras reales de la Alhambra de Granada.

La simplicidad, es la mayor sofisticación. “Leonardo Da Vinci”

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Acerca de maestroalarife

Arquitecto Técnico.
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